07 mayo, 2020

Mi experiencia con las aves en El Encanto, la reserva ecoturística


Guillermo Martin Moreno fotógrafo y escritor colombiano


Por Guillermo Martin Moreno

Es fascinante ingresar a este maravilloso mundo de las aves, un privilegio diría yo, luego visitar la reserva El Encanto por invitación de varios amigos para pertenecer al grupo de “Avistadores de Aves” o como se dice coloquialmente, “pajareros”. Claro que lo es, pues Colombia tiene el honor de albergar casi dos mil especies de aves, ocupando el primer lugar a nivel mundial, hecho histórico de lo cual debemos sentirnos orgullosos.


Para quienes vivimos en el departamento del Huila, de la hermosa región Surcolombiana, hay muchos lugares especializados en ecoturismo para visitar. En tal virtud por invitación de ASORHUI, Asociación Ornitológica del Huila, tuve la oportunidad de dirigirme al municipio de en compañía de un grupo de amigos hacia el Sur del Huila, una tierra plena de naturaleza, en predios de la vereda Santa Bárbara distante dos kilómetros del área urbana del municipio de Palestina, a donde arribamos en una buseta, hacia las siete de la mañana, equipados con ropa apropiada, cámaras fotográficas, filmadoras, binoculares y otros elementos.

Al llegar fuimos recibidos por los anfitriones de la Reserva Ecoturística EL ENCANTO, una familia amorosa, nativos del campo, quienes de manera muy efusiva nos dieron la bienvenida, haciéndonos sentir como en casa, pues de inmediato nos compartieron café, de suave aroma, procesado de manera artesanal.

Después nos mostraron la finca y los predios que iríamos a recorrer. También los pajaritos nos ofrecieron sus trinos y sus vestidos de colores, ya que son muchos los que llegan a degustar alimentos que les brindan en los comederos de la reserva.  Después de una charla pasamos a degustar un delicioso desayuno, con productos propios de la finca.

De inmediato iniciamos la sesión de fotografía a las aves, registrando hermosas especies que son nativas de esta región, como el toche montañero, toche pico de plata, torito cabecirrojo, pájaros carpinteros, eufonías, azulejos, gorriones, mirlas, tángaras de diversos colores, como la girola, la cebra, la palmera, entre otras, lo cual es un espectáculo milticolor, que encanta los sentidos y alegra el alma.

Es que estar en este maravilloso lugar nos hace entrar en comunión con el paisaje, es verdaderamente inspirador, hacia donde miremos hay biodiversidad, dos ríos surcan esta reserva, con agua cristalina, cuya rivera cuenta con palmeras, cedros, y muchas especies arbóreas.

En la lejanía se aprecia el azul del cielo, con montañas lejanas de la misma tonalidad, matizados con cultivos de café, de maíz, o de algunos cítricos como las mandarinas, naranjas y limas. Subiendo por los senderos adaptados para los turistas, sobresalen flores ornamentales, algunas de jardín como las orquídeas, dalias, geranios, rosas, o gladiolos, y otras silvestres como las epifitas, destacando las bromelias.

Por tal motivo no se hacen esperar los colibríes, esos lindos pájaros que extraen el néctar y polinizan las plantas, cumpliendo una misión muy especial para que perduren los ecosistemas, a la vez que con su vuelo estacionario y adornos tornasoles de su plumaje, recrean visualmente a los invitados. 

Así proseguimos esta sublime experiencia, retornamos a la bonita y acogedora casa elaborada en guadua, nos brindan jugo para refrescarnos, y disponen la mesa para el almuerzo, exquisito y preparado con el amor de esta familia.

De nuevo en marcha, pues el deseo por observar nuevas especias, y realizar los registros fotográficos no pueden aguardar, y claro en la tarde algunas aves que son más esquivas, forrajean entre la pradera o el bosque, o se traslada entre los árboles frondosos. Esta visita nos permitió ver de cerca una guacharaca o pava montañera, un cuco ardilla con su cola larga, una oropéndola con su majestuoso vuelo, y una juguetona ardilla.

En el Encanto también revolotean delicadas y coloridas mariposas, que posan sobre hermosas flores, invitando a ser fotografiadas para hacer parte de una bella postal. Al finalizar las rutinas programadas para la jornada diurna, nos invitan a la mesa para ofrecernos una rica merienda, torta casera de maduro y de choclo con una taza de café con leche.

Una charla con los integrantes de esta pujante familia, responsables de tener una maravillosa reserva, hecha con esfuerzo, con sacrificio, con verdadera pasión, pues a pesar de la indiferencia de las entidades públicas y privadas, se han sostenido, y siguen con vehemencia, defendiendo la fauna y la flora; son dignos de admirar, unos verdaderos titanes, a quienes ni la violencia ha podido derrotar.

Con nostalgia nos despedimos, luego de los relatos y anécdotas, nos fundimos en un fuerte abrazo, de hermanos, de paisanos, porque ahí no hay forasteros. Haciendo honor al nombre, en la reserva “EL ENCANTO” quedamos encantados, claro con ganas de regresar.

Por compromisos y otros factores algunos regresamos al llegar la noche, pero este lugar ofrece alojamiento en comodas y confortables habitaciones, camping, fogata, encuentros culturales, y visitas guiadas para apreciar las aves nocturnas como búhos, murciélagos, entre otros animales.

Sin duda una impactante experiencia, recuerdo indeleble, sencillamente un espectáculo sublime. Por eso cordial invitación para que vayan a ese lindo lugar, atendido con esmero por seres humanos dispuestos a compartir su sabiduría y cariño.

Fotografías tomadas por Guillermo Martin Moreno en la reserva ecoturística El Encanto. 


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